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Características de la responsabilidad civil

1.- Introducción

La responsabilidad civil tiene su fundamento en la previsión del artículo 1902 del Código Civil: "El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado".

Asimismo, en virtud de los artículos 1093 del mismo Código Civil y 120 del Código Penal, el empresario responderá de los daños causados por sus empleados, siempre que se produjeran en el desempeño de sus funciones.

A su vez, el sujeto perjudicado podrá ser una persona física o jurídica (por ejemplo, la paralización de una obra por un incumplimiento de la empresa contratista).

Como se intuye, la actuación en prevención de riesgos laborales será susceptible de generar múltiples situaciones de reclamación civil.

A diferencia de la responsabilidad administrativa, donde podemos encontrar una Acta de Infracción por incumplimiento de la normativa sin que se haya producido un accidente (por ejemplo por falta de formación preventiva a un trabajador no accidentado), y del delito contra la seguridad de los trabajadores, que es apreciable por la creación del riesgo grave para la vida e integridad de los trabajadores, aún sin que se produzcan lesiones; la responsabilidad civil sí exige el acontecimiento de un daño que deberá ser reparado económicamente.

Para hacer frente a las posibles indemnizaciones, será importante que las empresas (incluyendo los Servicios de Prevención Ajenos) dispongan de una póliza de responsabilidad civil que cubra los daños que puedan derivarse de la actuación de sus empleados.


2.- Tipos de responsabilidad civil

Cuando se habla de responsabilidad civil suele distingue entre contractual, extracontractual o derivada de delito.

  • Para que entre en juego la responsabilidad civil no se exige que exista un vínculo contractual entre el causante del daño y el perjudicado.

En materia de prevención de riesgos laborales, lo más frecuente será que exista un vínculo laboral (trabajador accidentado que demanda al empresario) o mercantil (empresa subcontratada que demanda a la contrata), pero pueden darse otras situaciones, como el accidente del familiar de un trabajador que acude al centro de trabajo recoger a su pariente, o el accidente sufrido por un peatón por la caída de un muro de obra, etc.

La responsabilidad civil puede ir acompañada o no de la comisión de un delito:

  • Si se aprecia la existencia de un delito o falta, se celebrará un juicio penal, y el autor deberá hacer frente a la posible condena penal, y al resarcimiento de los daños causados al perjudicado (que serán atribuidos a la empresa para la cual trabaja, si se produjeron en el cumplimiento de sus funciones).
  • Si no se aprecia la comisión de un delito o falta, el caso quedará limitado al ámbito civil (con sobreseimiento de la causa penal, si ésta se hubiera iniciado) y el Juez limitará su laudo al quantum indemnizatorio.


3.- Procedimiento

La demanda de daños y perjuicios suele venir precedida de una reclamación extrajudical, en la que el sujeto perjudicado expone los hechos al supuesto causante y le invita a alcanzar una solución amistosa.

De no llegarse a un acuerdo, el pleito deberá ser resuelto ante los tribunales.

En virtud del artículo 2.b de la Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la Jurisdicción Social, que entró en vigor el 11 de diciembre de 2011, la demanda deberá interponerse ante los Juzgados de lo Social al tratarse de daños originados en el ámbito de la prestación de servicios o que tengan su causa en accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, incluida la acción directa contra la aseguradora.

La práctica más habitual será que el perjudicado se dirija frente a todos los sujetos posibles (empresario, contratista, subcontratista, fabricante, servicio de prevención…), aumentando así las posibilidades de cobrar.

En caso de tenerla, será importante dar traslado a la compañía aseguradora, para que desde el momento inicial marque la estrategia a seguir; negociar u oponerse y preparar la defensa.


4.- Requisitos

Para que se aprecie responsabilidad civil, se requiere:

  • Producción de un daño
    El artículo 4.3 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales especifica que "se considerarán como daños derivados del trabajo las enfermedades, patologías o lesiones sufridas con motivo u ocasión del trabajo".

    Sentada esta premisa, debemos precisar que el concepto de daño debe entenderse en un sentido muy amplio, como cualquier perjuicio físico, moral o económico, incluyendo el daño emergente o el lucro cesante.

    El perjudicado deberá acreditar los daños sufridos: secuelas físicas, días de incapacidad temporal, pérdidas materiales, sanción administrativa, interrupción de la producción, etc.

    El daño debe ser cuantificable: por acuerdo de las partes o por decisión judicial, se determinará el quantum indemnizatorio. Para ello, suelen utilizarse los baremos aplicables a accidentes de tráfico.


  • Negligencia de la conducta del causante

    La diligencia debida ha sido definida por la jurisprudencia como "la perseverancia exigible y la reflexión necesaria, con vistas a evitar el perjuicio en los bienes ajenos jurídicamente protegidos". (STS Civil de 2-11-1988).

    Si nos hallamos ante profesionales especializados, su "mala praxis" podrá dar lugar a la indemnización: por ejemplo, técnicos de prevención que no contemplen un riesgo, sanitarios que no califiquen debidamente la aptitud laboral, coordinadores de seguridad y salud que elaboren un estudio improcedente, higienistas que efectúen unas mediciones erróneas…

    A efectos de exoneración de responsabilidad se impone no sólo el cumplimiento de las formalidades reglamentarias, sino "el empleo de todos los medios que la prudencia demande para prevenir y evitar el daño". (STS Civil de 25-4-1988).


  • Nexo causal
    Debe existir relación de causalidad entre el comportamiento (por acción u omisión) del sujeto causante y el daño infringido al perjudicado.

    La responsabilidad puede ser ponderada si concurriera culpa del sujeto perjudicado en el acaecimiento de los hechos.

    Acompañamos extracto de la Sentencia Audiencia Provincial de Jaén 9/4/2003, que ejemplifica cuanto antecede:

    "Consideramos que la actitud de la víctima desencadenó el resultado lesivo, pero indudablemente éste pudo evitarse o preverse de haber actuado los encargados de la empresa con la diligencia debida. De ahí que su interferencia en el nexo causal no vaya más allá del 25% que señala la sentencia de instancia. Sólo el celo excesivo en el desempeño de su tarea, destacada además por los testigos que comparecieron en el Juicio Oral, justifica que Don XXX realizara su trabajo en unas condiciones contrarias a las más elementales normas de seguridad, generando la pérdida de su propia vida."


  • Presunción del artículo 96.2 de la Ley 36/2011
    En los procesos sobre responsabilidades derivadas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales corresponderá a los deudores de seguridad y a los concurrentes en la producción del resultado lesivo probar la adopción de las medidas necesarias para prevenir o evitar el riesgo, así como cualquier factor excluyente o minorador de su responsabilidad. No podrá apreciarse como elemento exonerador de la responsabilidad la culpa no temeraria del trabajador ni la que responda al ejercicio habitual del trabajo o a la confianza que éste inspira.

    Por lo tanto, la carga de la prueba recaerá sobre el empresario o deudor de seguridad, quién deberá demostrar que el suceso dañoso no se produjo por ausencia de medidas preventivas. La imprudencia del trabajador podrá minorar la responsabilidad, pero tan solo actuarán como eximentes la imprudencia temeraria no previsible, la fuerza mayor o caso fortuito, o la culpa exclusiva no evitable de un tercero.


5.- Sujetos susceptibles de responder civilmente

El abanico de posibles sujetos responsables es muy extenso. A ello, debemos añadir que los perjudicados suelen demandar por exceso, ante una pluralidad de posibles responsables para aumentar sus posibilidades de éxito.

  • El empresario responderá civilmente por actos de sus empleados, entendiendo como tal cualquier miembro de la estructura organizativa, en cumplimiento de las instrucciones de la empresa.

Por ejemplo: el caso más típico será la responsabilidad empresarial frente a las lesiones padecidas por uno de sus empleados, cuando se demuestre que existían deficiencias preventivas que influyeron causalmente.

Otros ejemplos serían la empresa usuaria por el accidente de un trabajador de ETT, la empresa contratista por un accidente de un empleado de la subcontratista, el empresario titular del centro de trabajo por no coordinarse con las empresas concurrentes,…

  • Los fabricantes, importadores o suministradores de maquinaria, equipos, productos y útiles de trabajo.
  • Los Servicios de Prevención Ajenos cuando la actuación negligente de sus técnicos o sanitarios guarde una relación causal con el accidente.
  • Las Auditorías de prevención en su actividad negligente como entidades auditoras.
  • En el ámbito de obras de construcción: promotores, técnicos competentes, Coordinadores de seguridad y salud, recursos preventivos…


6.- Seguro de responsabilidad civil

Los empresarios pueden suscribir una póliza de responsabilidad civil que cubra las posibles indemnizaciones por daños y perjuicios.

Debe prestarse atención al tope de cobertura de la póliza, por cuanto algunas de ellas establecen una prima baja, pero tienen un límite anual, que puede sobrepasarse en función de la gravedad de las secuelas de un accidente.

Téngase en cuenta que la indemnización por fallecimiento puede estar en torno a los 200.000 euros en función de las circunstancias familiares del accidentado, y que en casos muy dramáticos pueden alcanzarse indemnizaciones de 500.000 a 1 millón de euros.

Los Servicios de Prevención Ajenos vienen obligados por la normativa vigente a tener suscrita una póliza que cubra la actuación de sus técnicos y sanitarios.


En Área Jurídica de www.spasepeyo.es puede consultar los distintos tipos de Responsabilidades PRL, así como Sentencias de interés y Ejemplos de Actas de Infracción relacionadas con la materia.



Andreu Sánchez García
Subdirector de Asesoría Jurídica de la Sociedad de Prevención de Asepeyo, SLU